jueves, 27 de septiembre de 2012

Coaching con valor


Empatía, asertividad, innovación e impecabilidad
En las organizaciones modernas, la petición de contratar Coaching ejecutivo y de equipo, en alguna medida busca resolver la pregunta de cómo  incrementar su valor, medido en un aumento en los resultados. Este escenario desafía al coach a descubrir las potencialidades de las personas para a través del entrenamiento de actitudes, habilidades y competencias logren un gran desempeño.
Después de años de observar que es aquello que efectivamente marca la gestión de calidad o los resultados sustentables de las personas y los equipos, identifique cuatro dominios de inteligencia que estaban asociados a ellos. Les he llamado inteligencia pues se pueden identificar, operacionalizar, medir y entrenar.

El ser humano vive en comunidad, su vida y desarrollo está sostenido en un tejido de relaciones y vínculos. En este entorno se nutre con satisfactores en una dinámica de intercambio permanente. Cada día hay una mayor oferta de satisfactores y al mismo tiempo, es mayor el desafío que es necesario resolver para conseguir su acceso para disponer  de un estándar de vida digno y de bienestar, para millones de personas en el mundo.
Así ocupamos nuestra  energía en  un proceso constante de elegir  posibilidades de acción, frente a las diversas y complejas demandas que surgen del diario vivir,  para luego, configurarlas y convertirlas en conductas o comportamientos, para construir un proyecto de vida que merezca ser vivido.

Nuestra efectividad y bienestar está asociado a la elección de sus acciones y, a las consecuencias que éstas generan en el entorno.  Bajo esta óptica de explicación, se observa que a veces las personas eligen posibilidades que no están alineadas con el propósito de lo que desean lograr. O, por el contrario, a pesar de tener baja efectividad y bienestar en la vida, frente a situaciones similares, siguen eligiendo las mismas acciones.  No logran ver nuevas alternativas de ser y hacer porque están atrapados en experiencias del pasado, las que han generado una suerte de “adicción emocional” en su ser, la que tiene como efecto impedir que aprendan a cambiar el paradigma de posibilidades en el que operan,  perdiendo por este efecto poder y efectividad en la vida; tienden a repetir patrones inefectivos de acción.
La tendencia a la rigidez, a repetir lo se  sabe, está vinculado a un miedo maestro, que limita emprender, a la aventura, a disfrutar. Lo contrario de ello es aprender a vivir en la confianza, en usar las experiencias del pasado cuando son efectivas y soltarlas cuando no sirven para resolver los requerimientos.

Para que este fenómeno no ocurra, es decir pasar de la rigidez a la flexibilidad,  y se logre  un  desempeño eficaz, hay que aprender a  gestionar nuestro mundo emocional. Ello facilitaría   aprender a movilizar fronteras aprendidas de lo que declaramos como imposible, cambiando ciertos paradigmas y juicios que limitan la expresión de las potencialidades, tanto individuales, colectivas como organizaciones.
Reconocer, validar y calibrar la energía emocional para  alinearla  con los propósitos buscados emprendiendo acciones coherentes es un acierto crítico. Con esta habilidad es posible por ejemplo,  transformar estados de ánimo inefectivos de un equipo como es la resignación, o el resentimiento, por otros más expansivos, como la esperanza, el optimismo.

La experiencia muestra que es posible aprender a despegarse de actitudes inefectivas para resolver las demandas del diario vivir, también para lograr relaciones armónicas con los colaboradores en el trabajo, adoptando un compromiso de superación y cooperación permanente.
En el mundo de las organizaciones,  un  líder requiere legitimar su autoridad frente a su equipo, para ello es fundamental que sirva desde la sinceridad, generando confianza, sobre la base del manejo competente del conocimiento y de las técnicas en el dominio que interviene,  promoviendo un contexto para que el equipo vea nuevas y mejores alternativas para su desarrollo personal y profesional y, se conecte con la ambición para alcanzarlos.

A un líder simplemente se le evaluará por la calidad de sus resultados y por el clima emocional de su equipo. Que logren los resultados esperados y que se sientan satisfechas, alegres y comprometidas en el proceso y logro. Eso es todo.
Como se observa, la inteligencia emocional es la base para empoderarnos, superando nuestros límites. También para sintonizar la conexión profunda con el otro y así generar un clima de confianza, respeto y comprensión. Sin embargo, necesitamos otro tipo de habilidades para entendernos y coordinarnos para definir acciones, ya sea para resolver aquello que está pendiente, o para planificar aquello que queremos lograr.

Como somos seres sociales, somos seres conversacionales. Es a través del desarrollo de habilidades conversacionales que nos entendemos o procuramos comprendernos en nuestras relaciones. Así mediante el uso de las palabras  manifestamos lo que nos pasa, pedimos   lo que necesitamos u ofrecemos lo que disponemos.  
Generar una relación propicia para seducir a los equipos de trabajo, ofreciendo  propuestas o desafíos que estén alineados con los propósitos y objetivos de la institución o servicio público y que activen los intereses y motivaciones personales de los equipos, es posible a través de las conversaciones. 

Esto es posible a través de una escucha efectiva, que sustente una actitud de servicio y desapego, que facilitan mostrar a los equipos distintas posibilidades, de una forma tal que, quien las escucha se sienta seducido por ellas y decida tomarlas. Una vez tomada las posibilidades se comprometa a desarrollar acciones y actividades para acompañar a lo equipos en forma oportuna, supervisando además que se ejecuten bajo ciertos estándares de calidad, que garanticen lograr los efectos deseados, en los tiempos acordados y, dentro del presupuesto definido.      
Siguiendo el desarrollo de nuestra propuesta ya hemos hablado de las emociones y las conversaciones. Las emociones nos empoderan y conectan, las conversaciones nos permiten entendernos y coordinarnos para construir acciones. Ahora conversaremos de las habilidades que están en el dominio de la innovación emprendedora. En este sentido hablamos de la habilidades creativas para trasformar las inquietudes en desafíos y los problemas en oportunidades, para luego construir o diseñar un proyecto que trace el camino para resolver esta brecha entre lo que necesitamos y como lo vamos a satisfacer. Es buscar una respuesta original, efectiva y valiosa para resolver un requerimiento, quiebre o necesidad que nos mueve.

Ahora necesitamos llevar a la acción a ejecutar nuestros proyectos, es en este contexto que requerimos de las habilidades ejecutivas para hacerlo en forma impecable- En este aspecto nos referimos a la capacidad de estructura el trabajo, en base a objetivos y metas y a manejar métodos y procedimientos de administración.
En esta perspectiva se requiere promover una cultura organizacional basada en entender que la calidad del trabajo es consecuencia de un aprendizaje colaborativo, basado en que cada integrante cuente con una guía que lo oriente en las metas que se espera que alcance, en saber cual es su responsabilidad y compartir los estándares de desempeño por los cuales se evaluará su productividad y efectividad laboral. Para ello la organización y su líder le proveerán los espacios para el aprendizaje (capacitación), la orientación y la retroalimentación sobre los resultados que alcanza en forma sistemática, con el propósito de ir reconociéndolo, re-orientándolo y ajustando sus competencias con los desafíos que le demanda la calidad de su gestión.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

martes, 20 de marzo de 2012

Lanzamiento de mi nuevo libro "7 Prácticas de Coaching para el Liderazgo de Alto Impacto"

Amigos, los invito al seminario sobre mi nuevo libro de Coaching, los espero, gracias.


lunes, 12 de marzo de 2012

Coaching 3.0 ???

Entre café y café, dos amigos Mario Boada y Jaime de Casacuberta, 30 grados, nos apasionamos declarando lo que nos inquieta hoy en el dominio del Coaching Organizacional.

Los Coach fuimos formado en un paradigma que revolucionó la comprensión de lo que era el ser humano y de como aprendía allá por la década de los 80; pusimos sobre la mesa el lenguaje en sus más amplios dominios, emocionales, corporales, simbólicos, lingüísticos, neuro-lingüísticos, etc, todos dominios que ampliaban el observador, dotándolo de más poder para re-inventarse en busca de lograr más efectividad y bienestar en su vida.

Sin embargo, las coordenadas de ese paradigmas estaban ecualizadas en una concepción de un hombre que transitaba a un nuevo mundo, el mundo digital y el de las redes. Hoy ya no transitamos, somos el hombre producido por las redes; homus-red, estamos dentro de ellas.

La pregunta es con que nuevas distinciones tenemos que ecualizarnos hoy, que es aquello que tenemos que escuchar, re-interpretar y comprender, para ampliar nuestro observador, del observador individual que crea la realidad, al observador global, que ha sido creado por la dimensión virtual. El homus - red, percibe, piensa, cree y trabaja en nuevas constelaciones, manejando datos e información y una forma de apropiarse de ella que da cuenta de nuevas habilidades y competencias que generan un punto de quiebre para el Coaching.

El Coach 3.0 será una plataforma con nuevos recursos, un nuevo lenguaje, que aún no tengo la más mínima idea de como seguirá desarrollándose.
Estoy en tránsito del coaching 2.0 al 3.0.

Converso con mi hijo de 15 años que se ha convertido en un experto diseñador, baja programas, se conecta con proveedores, organiza eventos, emprendió una tienda virtual de estampados y yo lo observo maravillado, leyendo todavía un texto

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Nuevo libro: 7 Prácticas de Coaching para el Liderazgo de Alto Impacto

Las Siete Prácticas

Centrarse
Estructurar el trabajo
Innovar
Conversar con poder
Disolver quiebres con valor
Negociar competentemente
Co-inspirar

“Liderar es servir con amorosidad y pasión al otro, para co-crear un futuro de mayor bienestar, activando el poder para romper cegueras o límites y así conquistar lo que se creía como imposible”

¿Qué aporta el Coaching a los Líderes?
El término Coaching, que en la actualidad utilizamos, proviene de la palabra francesa Coche, que significa vehículo para transportar en forma segura a personas de un sitio a otro. Es una disciplina con más de tres décadas de desarrollo, que ha recibido aportes de autores de Estados Unidos, Europa y Chile. La línea norteamericana enfatiza la autoestima, la motivación y los desafíos; la europea, el potencial interno de las personas y un método para trabajarlo. La línea chilena, conocida como Escuela de Santiago de Chile, se enfoca en el cambio del Ser, entrenándolo a mejorar la comunicación, manejar las emociones y expresión corporal.
Las tres líneas de Coaching aplican el principio de activar el poder personal para gatillar, en la persona, una actitud que mejore su percepción de logro, autoestima y seguridad en sí mismo. Con ello aumenta su capacidad de aprender a movilizar nuevos recursos para que, con un método de entrenamiento, adquiera competencias que lo habilitarán para alcanzar más eficazmente objetivos o resultados.

La misión del coach es transportar al aprendiz, o Coache, desde un espacio emocional marcado por resultados ineficaces o insatisfactorios, a un nuevo espacio emocional que le otorgue el poder para alcanzar nuevos resultados y un nivel de mayor satisfacción y bienestar.
El coach acompaña al Coache, a través de un programa de preguntas y reflexiones, a que descubra nuevas posibilidades de actuar y elija y entrene la que dé más sentido, transformando su comportamiento. Este cambio significará conseguir lo que en el presente es verdaderamente importante, en su ámbito personal o profesional, y que por sí mismo no ha podido alcanzar. Así el coaching provee al líder de un poderoso sistema para servir a que las personas y equipos aprendan a ser más efectivos y felices.

Poema para los que partieron el 3 de septiembre en Juan Fernández

Partieron.
Regalaron su vida a la muerte
Para que nos diera más vida,
Fueron a sembrar, sembrándose,
Tras la esperanza de un nuevo sol,
Que rompa las tinieblas de nuestra soledad.
Hermano, alégrate cuando la Cordillera llore;
Es septiembre,
Es en septiembre,
Es siempre septiembre,
Que nos viene a buscar en un canto de yuyos amarillos,
En una danza de gaviotas, o
Un desfile submarino de cangrejos rojos
Que convierta en semillas
Nuestras lágrimas.
Ahora quiero llorar su muerte
Entre sus ojos y sus manos rotas,
Sé que volverán de los acantilados mudos
Bajo la espuma blanca de la primavera
Los espero
Aquí, guarecido, con un café y ropa caliente,
Abriré mi corazón
Para encontrar una nuevo verso,
En un amanecer de un día azul,
Una estructura áurea
Que cubra nuestro dolor
Y cuando todas las palabras
pierdan su estatura
cansado de oraciones
volverá el viento calmo
y se aquietará el molino de agua
para fundirnos en el mismo encuentro

lunes, 20 de septiembre de 2010

Aula efectiva: juego, tecnología y coaching

Cómo se están integrando y desarrollando estos tres componentes en el aula actual?. Cómo los maestros están transitando a este nuevo espacio conversacional para generar los aprendizajes?


El aporte del aula a la calidad de los aprendizajes y, como consecuencia de ello, a la educación que hoy logran nuestros alumnos, merece una discusión más integral y renovada.
Al decir aula, estamos distinguiendo un espacio con una estructura en la que está presente un docente, un grupo de aprendices y un contexto diseñado para generar una experiencia significativa de aprendizaje. No necesariamente el aula está contenida en cuatro paredes. En este sentido, el aula efectiva sería aquel espacio físico o virtual donde convergen factores críticos o condiciones que sustentan una relación entre los alumnos, el docente y las actividades pedagógicas, que hacen posible  que se instalen ciertos conocimientos de una forma sistemática dotando a los alumnos de aprendizajes esperados bajo ciertos estándares.
Los tres componentes que menciono en el título de este artículo apuntan esencialmente a configurar un nuevo contexto para crear una conexión entre los alumnos y, entre ellos y el docente, de una manera virtuosa, que haga posible que se expandan sus capacidades de comunicación, entretenimiento y aprendizaje en forma exponencial.


miércoles, 18 de agosto de 2010

El Profesor efectivo; escuchador, flexible y co-inspirador

Nunca antes en la historia los sistemas educativos habían estado sometidos a tantas críticas, exigencias y evaluaciones. Se ha diagnosticado que el sistema educativo chileno, comparado con los resultados que presentan países desarrollados, es de mala calidad es decir, no garantiza que los alumnos adquieran aprendizajes de acuerdo a estándares esperados

Las principales soluciones que se proponen para mejorar los resultados es aumentar la inversión que se hace por alumno, de manera de proveerle la infraestructura, el equipamiento y los recursos pedagógicos pertinentes para que desarrolle su vida académica en un entorno propicio. Por otro lado, también se promueve capacitar a los docentes para que mejoren el dominio en sus disciplinas, se adecuen a nuevas metodologías y manejen los contenidos y evaluaciones en forma efectiva.

Considerando que las propuestas anteriores son importantes, plantemos que el centro fundamental de este debate requiere considerar dos ejes: el aprendizaje y la docencia, pues el sentido de la educación y de sus organizaciones es que los alumnos instalen en su ser aprendizajes significativos para sustentar habilidades y competencias que le permitan desarrollarse plenamente en los distintos espacios que la sociedad moderna les ofrece.

Recién estamos comprendiendo y construyendo un nuevo paradigma que da cuenta que el aprender es un fenómeno integral generativo que involucra todos los dominios del ser. Que el aprendizaje es un proceso de auto-construcción que se sustenta al menos con la participación de tres dominios del aprendiz, sus emociones, su pensamiento y lenguaje y, su corporalidad. Estos tres dominios se despliegan en un contexto determinado, en este caso particular es el colegio y específicamente el aula. El proceso de aprendizaje implica que el aprendiz se expone a una experiencia, diseñada y liderada por un profesor, que lo desafía a través de conversaciones, a responder nuevas interrogantes. Es a través de la conectividad entre el profesor y otros alumnos que el aprendiz encuentra sentido a la experiencia y distingue nuevas posibilidades para ir respondiendo a las nuevas preguntas, pues estas son las llaves del aprendizaje. En este proceso el docente, el aprendiz y la comunidad de aprendizaje se exponen mutuamente afectándose en los tres dominios; sus emociones, su pensamiento y sus movimientos corporales.


lunes, 2 de agosto de 2010

El Líder Coach

Las crisis, los quiebres y los principales problemas y sus consecuencias que enfrenta el hombre en el mundo de hoy, tienen una raíz común basada en la pérdida de la Confianza. Cuando se pierde la confianza en nuestras capacidades, en la de los demás, en las instituciones y en el funcionamiento de la comunidad, se desencadena un profundo impacto en la calidad de vida y en la convivencia social, donde las prácticas que disponíamos para hacernos cargo de nuestras inquietudes ya no nos sirven.

El Coaching Vital, en este contexto, aparece como una innovadora disciplina que nos re-encanta con la confianza en el ser humano y nos ofrece una mirada fresca para potenciar el desarrollo de las personas, un cambio positivo en la cultura de sus organizaciones, que las trasforma en protagonistas de su bienestar y efectividad en la vida.

Desde sus fundamentos conceptuales aporta una nueva comprensión del ser humano, de su forma de aprender y de su modo de actuar, que permite a través de su propuesta teórica-metodológica, emprender una profunda reflexión y un acompañamiento efectivo, para que las personas descubran y adquieran nuevas competencias que le confieran inspirar un liderazgo personal y profesional eficaz, impactando sus efectos en su calidad de vida en el ámbito laboral, social y personal.
El poder que le confiere un cargo o las funciones a un líder dentro de una organización no sirve por sí mismo para movilizar y comprometer a los equipos en un proceso de innovación, crecimiento y desarrollo organizacional. Los cambios efectivos, los compromisos sustentables y el desempeño eficaz de los integrantes de las organizaciones, no se logra solo por aplicaciones de modelos y tecnologías probadas, se requiere inspirar en ellos un cambio más profundo en su forma de ser, de comprender la vida, mediante la cual logre contactarse con su poder personal que le permita sentirse protagonista de un futuro común deseado. El ejercicio de un nuevo liderazgo personal y profesional, que hemos llamado inspirador y efectivo es necesario en estos casos.

Ya no basta con dominar un conjunto de competencias en una disciplina específica del conocimiento, hoy más que nunca se requiere aprender a dar valor a nuestro ser y saberes, liderándonos de una forma innovadora, para generar soluciones originales, útiles y practicas en nuestro beneficio, el de nuestras organizaciones y de la comunidad.

Ser profesional hoy es más que profesar con destreza el conocimiento, es poner ese conocimiento de una forma tal que sea valorado como un servicio efectivo a quienes se conduce, para resolver situaciones exigentes de un forma que generen una mejor calidad de vida.

Toda organización se sustenta en una red de conversaciones, compromisos, estados de ánimo, juicios y corporalidad de sus integrantes, que en conjunto forma su identidad y comportamiento colectivo. En este sentido, existe una co-responsabilidad entre la efectividad individual, el liderazgo y, la efectividad organizacional. Ningún integrante puede trabajar exitosamente en forma aislada y autónoma, en el mismo sentido, ningún liderazgo que no se centre en la participación, el desarrollo de los talentos, el acompañamiento y, en validar y aceptar al otro desde sus diferencias y potencialidades es eficaz y sustentable

lunes, 19 de julio de 2010

La importancia de la relación emocional entre el profesor y el alumno

Tres años atrás, mi hija mayor  me contaba que no le gustaba ir al colegio, que sentía mal. Yo percibida que pedía ser vista, valorada y aceptada como era. Como lo podrán imaginar sus resultados académicos distaban mucho de lo esperado. Su declaración estaba acompañada de una inquietud emocional cruzada por la desazón, la ansiedad. Este hecho me causó dolor, me conectó además con mis días de estudiante, en los que también sentía esa sensación de temor. No era una experiencia grata. Lo pasaba mal y mi gran y más importante alegría comenzaba a gestarse el día jueves, ya el viernes era una fiesta. Sentir la campana anunciando el término de la jornada provocaba que  mi corazón se expandiera e imaginaba todo lo que haría en mi casa con mis hermanos y amigos. Con ellos lo pasaba bien. Disfrutábamos jugando a la pelota, inventando hacer túneles en el patio de la casa para encontrar algún tesoro. Diseñábamos pequeños botes para iniciar una gran aventura, sólo comparable con aquellas que empezábamos a ver ya en la incipiente era de la televisión, que iniciaríamos algún día en el río que fluía muy cerca de nuestra casa. Así el fin de semana pasaba volando. Una sensación de liviandad, de alegría y frescura me sostenía el fin de semana, una magia que estaba en el ambiente y me obnubilaba. Ya el domingo en la tarde comenzaba mi "calvario". Hacer las tareas, ordenar lo útiles y acostarme temprano. Confieso que no tenía un sueño reparador. Se me hacía muy corta la noche y con sorpresa el día comenzaba con una presión del tiempo que apremiaba por vestirse rápido, tomar desayuno y junto a mis dos hermanos mayores iniciar el camino rutinario del colegio. Apretábamos los dientes y con esperanza caminábamos antes que la dramática campana del lunes  nos recordara que una nueva semana  comenzaba.

Todos estos recuerdos me visitaron en la conversación de mi hija. Luego de unos días de confusión, malestar, desaliento, me pregunté, ¿qué puedo hacer por mi hija para que se sienta mejor, tenga otro juicio del colegio y los profesores?. Dedicamos muchas horas a apoyarla, a guiarla en sus estudios. Por último decidimos cambiarla de colegio, pues las notas nos indicaban que ese año no sería promovida. Cambiarla era una opción dolorosa para mi hija, tendría que separarse de sus amigas. Ese verano y las vacaciones lo pasó mal, lloraba, se sentía culpable, tenía mucha rabia acumulada. Le explicamos muchas veces que a veces es mejor repetir un curso para tener más tiempo y aprender a organizarse mejor y desarrollar más confianza en sí  misma, logrando posteriormente un mejor desempeño como alumno y con más alegría vivir la vida de colegio.  
Todo este proceso me motivó a hacerme cargo de que algo aportaría más allá de canalizar a mi hija. Comencé a sistematizar mi trabajo como Coach identificando ciertas distinciones y competencias que a mi juicio serían muy útiles aplicadas en el dominio de la educación. Lo primero que diseñé fue un Diplomado que se dictó en tres versiones en una Universidad de la Capital. Pasaron tres promociones de profesores con los cuales viví una experiencia de aprendizaje muy significativas.Me dediqué a escucharlos y a comprender mejor que participación les tocaba a ellos liderar para que los alumnos desarrollarán una actitud de cercanía y afecto por el aprender, por el colegio.

Me  asombraba cada día al constatar que era la relación emocional entre el profesor y el alumno la que marcaba el primer piso para sustentar el aprendizaje: El amor, la confianza y la ambición por aprender y querer ser más como persona, comenzaba a emerger como condición relacional y de contexto fundamental para el aprendizaje efectivo. Comprendí que un vínculo significativo entre el alumno y el profesor cambia la importancia que el tiene en la la construcción de la propia imagen del niño. Así una palabra, un gesto bastaban para abrir posibilidades y que los niños creyeran que es posible alcanzar lo que quieren.

El Docente interviene el mundo emocional desde donde surgen las posibilidades para aprender. El mundo emocional nos otorga límites o poder para aprender y alcanzar logros.

Los invito a explorar las competencias de Coaching aplicadas a educación las que desarrollo en mi libro El Docente Coach: la revolución del aprendizaje


sábado, 17 de julio de 2010

Emprender con una marca personal

En la sociedad del conocimiento, marcada por la globalización de la economía, los mercados, y por una  distribución más equitativa de las oportunidades para emprender, entre otros fenómenos, poseer una marca personal es una condición fundamental para el éxito en el emprendimiento.

Una marca personal o identidad emprendedora se reconoce en base a ciertas cualidades o atributos que se destacan o privilegian públicamente, los que están asociados a la forma de ser, actuar y gestionar un proyecto. Ellos le otorgan una impronta única al emprendedor mediante la cual se presenta, es reconocido y apreciado en el mercado. Esta imagen opera como  un sello que le da más valor  a su oferta. Como hemos dicho este sello está directamente asociado a su personalidad, más que a las características de su producto o servicio, de manera que esta marca es percibida como un atributo que le da confianza y garantía a los potenciales  mercados, pues refleja integralmente la calidad de su oferta en el mundo: el proyecto, su emprendimiento, que es su ser actuando y creando realidades.

Hay tres variables que sustentan una marca personal: originalidad, servicio y valor.   Ser original es aparecer en el mundo mostrando una forma de ser y gestionarse novedosa, que llame la atención por ser distinta y única. El servicio es una condición personal que le da un sentido de entrega al hacer, asociándose con la pasión por resolver un requerimiento en forma eficaz, que de confianza al cliente que el emprendedor está para servir más allá de toda prueba. Generar valor es garantizar a los clientes que siempre se buscará una forma efectiva de relacionarse, de tomar acuerdos y abordar las diferencias. Aquí lo central es reforzar el vínculo que se crea, pues este le de más valor a su emprendimientos y consolida relaciones comerciales, sustentando una alianza donde todos ganan.    

Lo que está en juego en el emprendimiento es el valor de la confianza. El sentido profundo de emprender es resolver algo que a otros les inquieta, aqueja o necesitan y su no consecución atenta contra su bienestar, satisfacción personal o calidad de vida. Para ello necesitan más que un producto o un servicio, requieren sentirse parte de un vínculo de confianza para entregarse y saber exactamente lo que espera del emprendedor.

La confianza la entendemos como la fe que depositamos en el otro lo que nos da el respaldo para considerar  que siempre estará disponible cuando las circunstancias lo requieran. La confianza como vínculo vital para el desarrollo de la vida se construye y depende de la calidad de la comunicación. Aquí es fundamental que el emprendedor sea impecable con su discurso ya que las palabras que diga proyectan su imagen y su forma de ser, fundando con ello sus relaciones comerciales. Para este efecto recuerde que cuando emita un juicio tiene que fundarlo en hechos, cuando haga una petición que sea específica, clara, entendible, cuando prometa que sea genuina su oferta, detallada, cuando genere un compromiso que sea sincero e impecable en los detalles valorando su palabra y el tiempo involucrado en su desarrollo. En cada acto de sus conversaciones estará dejando su impronta o sello personal. Por otra parte, es crítica su actitud  respetuosa para escuchar aceptando las diferencias, preguntando con cuidado, aclarando dudas. Su  flexibilidad para buscar nuevas y mejores posibilidades y condiciones para resolver las necesidades y por sobre todo, su pasión y alegría por hacer su trabajo de calidad y su amorosidad para tratar a todos.     

Revise su forma en que esta actuando y pregúntese si efectivamente está dando lo mejor que lleva dentro. Que su emprendimiento y sus relaciones con sus colaboradores, entorno y potenciales clientes sea una sólida red de vínculos que garanticen hacer un aporte de valor para el desarrollo de una vida más plena.

jueves, 21 de enero de 2010

Coaching para Líderes Políticos

Coaching para Líderes Políticos

Trasformando los Quiebres en Oportunidades

Hoy habitan en un “Quiebre” los dos bloques políticos que postularon a alcanzar con sus candidatos la presidencia de la República y liderar la conducción política y administrativa de Chile. Este quiebre es una excelente oportunidad para aprender a aprovechar la energía que allí se concentra y canalizarla para generar acciones efectivas y construir, ya sea un gobierno eficaz o una oposición en paz y productiva, si es emocionalmente articulado y conducido responsablemente por ambos bloques. En este sentido, el Coaching ofrece una metodología para transformar un quiebre en una oportunidad de crecimiento y desarrollo del Ser político de todos los involucrados en el fenómeno del quiebre.

Cuando distinguimos un fenómeno como quiebre, estamos reconociendo que ha ocurrido un hecho que nos afecta emocionalmente, expandiendo o cerrando el espacio de posibilidades que teníamos a mano para actuar en una dirección u otra antes que ocurriera este hecho. En este caso, el hecho es el resultado de la elección, cuya consecuencia para un bloque fue la obtención de la presidencia y para el otro lo contrario, no lograrla.

Para la coalición que alcanzó la presidencia el impacto emocional estará marcado por la alegría, más aún por una euforia y un estado de ánimo de ambición y optimismo. Esta energía emocional generará una mayor apertura para identificar un amplio horizonte de posibilidades asociadas a liderar un nuevo gobierno, administrar el estado y generar políticas públicas para servir a las promesas que contiene su programa.

En otro sentido, para quienes no alcanzaron la presidencia los embargará un espacio emocional que deriva de la rabia y la pena. Desde el espacio emocional de la rabia algunos buscarán denostarse fallas recíprocas, con resentimiento, indignación y frustración. Y otros desde la pena, se mirarán con autocompasión, sintiéndose culpables, auto descalificándose e invalidando su acciones pasadas.

Para ambos bloques el Coaching postula un novedoso enfoque para articular este tipo quiebre en el dominio político. Distingue que si los líderes y sus equipos se quedan pegados en estos espacios emocionales; euforia para un bloque y resentimiento y autocompasión para el otro, correrán el riesgo de tomar decisiones y optar por acciones inefectivas para lograr sus propósitos. Salir de estos espacios y volver a uno sustentado en la quietud y silencio emocional, que lo llamaremos centramiento, es el desafío del momento para operar desde ahí y diseñar el futuro deseado.

El centramiento es un espacio de equilibrio, sustentado en la paz emocional, la quietud corporal y el silencio mental, que permite mirar desde ahí los hechos y sus resultados como una experiencia rica en aprendizajes para que permitan explicar desde nuevas lógicas (emocionales) que fue aquello que influyó en uno u otro resultado y, como diseñar ahora un plan de acciones que se haga cargo en forma original de las consecuencias. El centramiento facilita conectarse con las potencialidades, movilizando nuevos recursos y redes que lleven a acciones y lógicas de operación inéditas para sustentar el futuro que desean construir, ya sea para gobernar en forma efectiva o hacer una constructiva oposición, que es además una petición de la ciudadanía en general. En este punto es necesario comprender y aceptar que gobierno y posición generan y son parte responsable de generar y liderar un sistema de gobernabilidad para dar al país las garantías que faciliten alinear el funcionamiento de todas sus instituciones y organizaciones, impactando en el logro de una convivencia en paz, resolviendo con mejor calidad las demandas y necesidades de la comunidad.

Aprender a centrarse requiere identificar y aceptar la emoción que nos tiene atrapado, luego integrarla a nuestro dominio consciente y desde allí regularla para llevarla a un nivel neutral, que sirva para juzgar los hechos vividos sin atribuirles la categoría de “buenos o malos”, comprendiéndolos como parte de la facticidad de la vida (ya no se pueden cambiar), valorándolos además, como oportunidades para aprender a identificar la coherencia o forma de ser en que nos habíamos constituido para actuar como actuábamos, núcleo de identidad que generó los resultados .

En ese sentido, como no teníamos habilidades emocionales para distinguir que estábamos actuando en forma automática desde un punto de ceguera emocional, sin ser concientes de la relación de causalidad entre coherencia emocional y resultado electoral, éramos inocentes de las opciones que emprendimos. El desafío ahora es hacernos cargos o “empoderarnos” para diseñar una nueva coherencia para actuar en el presente y liderar la construcción de un futuro más promisorio. En este proceso la asistencia del Coach es crítica, quien muchas veces será un espejo emocional y a través de preguntas posibilitará que los afectados descubran como salir de su ceguera para no continuar actuando automáticamente y hacerse cargo ahora de adquirir nuevas competencias para lograr actuar desde nuevos espacios emocionales y discursivos.

Si se quedan en la euforia percibirán muchos caminos, declarando estamos abierto a todas las posibilidades, sin embargo quedarse abierto a todas las posibilidades equivale en la práctica a no hacerse cargo de elegir y focalizarse en algunas. Por el contrario, desde el centramiento será más efectivo distinguir posibilidades, evaluarlas y luego elegir aquellas que sean más pertinentes a lo que se desea alcanzar. En este sentido, para quienes gobiernen el desafío consistirá en buscar aquellas acciones y lógicas virtuosas que los lleven a sustentar sus promesas y los compromisos adquiridos desde la impecabilidad, para constituir a los equipos que juzguen tienen las competencias para liderarlas y concretarlas en planes de acción con objetivos y metas claras, áreas de responsabilidad y estándares de desempeño asociados con la calidad de la políticas y los proyectos que exige la ciudadanía.

Para quienes no lograron la presidencia el centramiento les permitirá evitar las descalificaciones y autocompasiones, para desde ahí focalizarse en distinguir que es aquello que hay que aprender para construir nuevas coherencias emocionales y discursivas, que trasformen su identidad y se posicionen públicamente con un Ser político innovador, flexible, atento a escuchar en forma más efectiva lo que les demanda la ciudadanía parar jugar un nuevo rol en su quehacer político y social, emergiendo nuevos estilos de liderazgo político y articuladores de los nuevos intereses de la ciudadanía. Lo anterior se resumen en su capacidad de re-inventarse y tener una nueva identidad y sentido en su quehacer político.

viernes, 27 de noviembre de 2009

saludos




Queridos amigos, fue un agrado y honor compartir con Uds., esos dos días que serán inolvidables.


Sentí muchas emociones y también un tremendo desafío de contribuir a que cada uno de Uds., sea cada día una persona más empoderada para servir mejor y hacer de Chillán Viejo la cuna d elos nuevos emprendedores, de aquellos que están dispuestos a servir desde el afecto, respeto, trasparencia y honestidad. Juntos haremos posible que los sueños de muchos se hagan realidad. Cuenten conmigo.


Un gran abrazo

miércoles, 21 de octubre de 2009

Los líderes políticos aún están sordos, tienen miedo

Me sorprende la falta de innovación y capacidad de conexión que muestran los líderes políticos con las audiencias. Cuando las tecnologías y los medios sociales de comunicación aparecen como las posibilidades más auspiciosas para conversar y aumentar nuestra capacidad de aceptarnos, comprendernos y re-crearnos.
Postulo que es el miedo y la ignorancia que a veces esta emoción nos posibilita. Desde no saber que hacer hasta negar las nuevas posibilidades que están latentes en el entorno y que los líderes no escuchan. El miedo a no saber como mantener el poder y aferrarse a lo que les servió en el siglo pasado. Un poder que aislaba, que no escuchaba y que disponía de los recursos y voluntades de las personas bajo el supuesto que el líder estaba poseido de virtudes superiores. Postulo que no existen virtudes individuales todo lo que somos y hacemos lo hacemos en red y en una conectividad, nos creamos con nuestros liderazgos dado el nivel de conciencia que tenemos de nuestro propio poder y de como lo queremos ejercer. Necesitamos un liderazgo en red, basado en comversaciones que nos empoderen

¿Cuánto humor te permites en esta crisis?

Humor tiene una acepción etimológica extraordinaria. Según estudios de mi amigo Jaime de Casacuberta, la palabra tiene dos significados. ...